Las medialunas de manteca son lo que más vende una panadería argentina. De manteca quiere decir hechas con manteca: la masa se enriquece y se azucara antes de plegarla, así la miga sale tierna en lugar de quebradiza, y el almíbar va con la bandeja todavía caliente. De ahí sale el brillo, y es la diferencia más clara entre una medialuna y un croissant.
Son más chicas que un croissant, y por eso se cuentan de a pares y se piden por docena. Acá no hay nada relleno: esta es la que hay que pedir si uno quiere probar la factura y no lo que lleva adentro.
Todo se hornea a pedido para la tanda que elija al pagar y se retira el día en que sale del horno. Cómo funciona el pedido explica los cuatro pasos, y qué es una medialuna explica la factura en detalle.






